martes, 13 de mayo de 2008

Características de los períodos

Septenio:
El general Antonio Guzmán Blanco, exiliado en Curazao, prepara un movimiento contra el gobierno de José Ruperto Monagas, hijo de José Tadeo, ambos encumbrados al poder por la Revolución Azul. El 27 de abril de 1870 sus fuerzas toman Caracas y derrocan al gobierno de los Azules. Es el máximo líder de los liberales. Triunfante la Revolución de Abril, como es conocida, inicia su primer gobierno, el Septenio (1870/1877), con una dirección clara: eliminar lo viejo, inútil y contrario al progreso, y sentar las bases legales y materiales del porvenir. Busca la paz y la modernización del país dentro de un esquema político fundamentado en su liderazgo personalista y en la aplicación de fórmulas centralizadoras sin abandonar el discurso federal.


Quinquenio :
Construir, pero antes hay que rescatar el trabajo perdido. Se ajustan los instrumentos de gobierno: el centralismo avanza, se amplía el aparato del Estado con nuevas direcciones y ministerios como Instrucción Pública (1881), y se realiza el segundo censo de población (1881): Venezuela cuenta con 2.075.245 habitantes, 291.051 habitantes más que en el primer censo de 1873. Sin embargo, la inmigración aporta menos que lo esperado: hasta 1888 la entrada no llega a 15.000; la experiencia del Septenio no ha sido propaganda que muestre al país como destino para futuros inmigrantes. La agricultura es la principal ocupación directa o indirecta; una proporción menor, pero importante, trabaja en la minería, en pequeñas industrias, en talleres y en diversas artesanías domésticas.


El Bienio:
Ahora modifica el estilo que lo había distinguido anteriormente, ya que en lugar de manipular el escenario para el ejercicio de un influjo directo e inmediato, mueve las piezas con el objeto de dirigir el gobierno por interpuesta persona, mientras permanece en el extranjero. Su regreso coincide con el mejoramiento de la actividad económica y con el aumento de valor de los títulos de la deuda pública, circunstancias que aprovecha para presentarse como superdotado en la solución de los problemas surgidos durante el mandato de Crespo. En principio, continuó los programas de obras públicas con el énfasis del Quinquenio. Así, por ejemplo, adelanta los trabajos del ferrocarril Caracas-Petare y la línea férrea de la capital hacia Antímano; hace construir en Caracas el puente del Guanábano y funda la Casa de la Moneda con equipos modernos de acuñación

Obras públicas y mejoras en infraestructura

Guzmán Blanco fue considerado el gran autócrata y civilizador de la historia venezolana por una serie de cambios que ejecutó en sus distintos mandatos. Basado en la ideología liberal, desarrolló un proyecto claro de gobierno fundamentado en la pacificación del país. Comenzó un proceso de saneamiento de las finanzas públicas, captó la inversión extranjera e inició un plan de obras públicas principalmente en la ciudad de Caracas, imitando modelos parisinos.

El arte y la cultura durante esta etapa también se beneficiaron ampliamente. Guzmán fue un mecenas del arte. Durante su gestión se creó el Instituto Nacional de Venezuela, entidad que agrupó a distintos organismos científicos y artísticos, entre los que se encontraba el Instituto Nacional de Bellas Artes, encargado de la formación musical, la pintura, la escultura y la arquitectura. Durante ese tiempo también se estimuló el enriquecimiento cultural mediante becas a jóvenes artistas para estudiar en Roma y en París.

En estos años una generación de artistas recibió encargos del gobierno para decorar distintos recintos gubernamentales. Uno de los encargos de mayor envergadura fue el que hizo Guzmán Blanco al pintor Martín Tovar y Tovar para realizar una serie de retratos de próceres militares y personajes ilustres de la historia de Venezuela destinados al Palacio Federal. También Tovar y Tovar tuvo a su cargo la realización de grandes lienzos sobre las principales batallas de la Independencia, entre los que se destaca la Batalla de Carabobo, instalado en 1889 en la cúpula del Salón Elíptico del Palacio Federal. En esta tarea participó igualmente Antonio Herrera Toro, quien ejecutó los bocetos topográficos en los lugares donde ocurrieron las batallas e hizo copias de algunos cuadros de tema épico, cuando se deterioraron las obras de Tovar y Tovar. Por solicitud de la Iglesia, Herrera Toro realizó el trabajo decorativo del presbiterio de la Catedral de Caracas entre 1880 y 1882, y el plafón del Teatro Municipal de Valencia en 1892. Arturo Michelena también recibió numerosos encargos oficiales y de la Iglesia: el Retrato ecuestre de Bolívar (1888), Diana cazadora (1896) y el Retrato ecuestre de Joaquín Crespo (1897) fueron comisionadas por Crespo para decorar el Palacio de Miraflores. La Iglesia de Santa Capilla de Caracas le encargó realizar dos obras de tema religioso, La multiplicación de los panes y los peces y Las bodas de Caná.

Conflictos con la iglesia


Los conflictos entre el Estado y la Iglesia comenzaron en Venezuela desde los días iniciales de la Independencia cuando la República tuvo que deslindar su campo, frente a una institución como la Iglesia Católica que, se había identificado con el absolutismo español y ocupaba un papel ductor en todos los órdenes de la vida colonial. Los patriotas, como Miranda y Bolívar durante la guerra de independencia y posteriormente, los conservadores y liberales, por igual, mantuvieron el carácter laico del Estado y se esforzaron por impedir la ingerencia de la Iglesia en la política.Entre las medidas de mayor significación de su gobierno en este aspecto, debemos mencionar las siguientes: Suprimió los Seminarios.

Puso en manos de la universidad la enseñanza de las materias eclesiásticas; estableció el registro civil con lo cual se anulaban prácticamente los registros parroquiales que llevaban los curas; se prohibió celebrar bautizos, matrimonios o entierros sin la constancia de haberse cumplido antes la formalidad civil.

Prohibió el pago de primicias que hacían los fieles a la Iglesia; cerró los conventos de mujeres y otras comunidades religiosas. Decretó la secularización de los cementerios y se estableció el primero de ellos en el sur de Caracas. "Estatuyó el matrimonio civil e inició él mismo la práctica de esta reforma casándose ante las autoridades civiles. Restringió el derecho de la Iglesia y del clero de poseer bienes raíces. Expulsó al arzobispo de Caracas, Silvestre Guevara y Lira, y al obispo de Mérida, Hilario Bosset. Guzmán Blanco, en fin, alentó la idea de constituir una Iglesia venezolana, emancipada del Vaticano.

Leyes y decretos


El 27 de junio de 1870 el presidente Guzmán Blanco dicta su famoso decreto instrucción pública gratuita y obligatoria. La importancia de este decreto, cuyo autor es el doctor Martín J. Sanabria, radica en que impulso enormemente la educación en el país y gracias a él se ha podido educarse generaciones tras generaciones carentes de recursos.
Es digno de mencionarse que Juan Bautista Dalla-Costa, hijo, se adelanto a Guzmán Blanco, al publicar una circular en la que el Estado de Guayana se obligaba a dar educación gratuita y obligatoria a todos los ciudadanos.
Carta a mano de Guzman Blanco (a Carreño)

Fin del período

La lucha contra la autocracia de Guzmán Blanco cobró impulso con la introducción de las ideas positivistas y el movimiento político estudiantil que se inició durante la primera presidencia de Crespo. La oposición estudiantil contra Guzmán Blanco tuvo su origen en ciertas medidas del gobierno que afectaban la Universidad Central de Venezuela, sobre todo la supresión de la autonomía universitaria y la apropiación por Guzmán Blanco de la hacienda Chuao propiedad de la Universidad. Pero Crespo, a diferencia de Linares Alcántara, reprimió el movimiento anti-guzmancista con la cárcel y el destierro y cerró la Universidad. Bajo los auspicios de su gobierno se preparó un movimiento nacional de “Aclamación” para el retorno de Guzmán Blanco, a quien el Consejo Federal eligió Presidente Constitucional para el período 1886-1888.
Guzmán Blanco ocupó de nuevo el mando hasta 1887, pero ese año se fue definitivamente a Europa, dejando encargado del gobierno al General Hermógenes López, a quien hizo elegir para que terminara su período.

Una vez retirado del gobierno, y entre 1887 y julio de 1889, concentró buscó resolver los conflictos diplomáticos de Venezuela con Inglaterra por los límites de la colonia guayanesa, planteando al Gobierno británico que la frontera se fijará en el río Esequibo. En julio de 1889, después de un conflicto con el gobierno de Rojas Paúl, renuncia a sus cargos diplomáticos.
Desligado de la política, se dedicó a escribir sus memorias (cuyo paradero se ignora) y entre 1890 y 1896, publicó varios folletos sobre la cuestión de límites, especialmente los de Guayana. En 1894 fueron publicados en París sus libros En Defensa de la Causa liberal y Muerte del general Ezequiel Zamora. Sus últimos años transcurrieron en París, donde murió el 28 de julio de 1899.

Biografía de Guzman Blanco


Fue hijo del político Antonio Leocadio Guzmán, fundador del Partido Liberal, y de Carlota Blanco Jerez de Aristiguieta, pariente cercano de la familia Bolívar. Inició sus estudios en Caracas en el colegio Independencia de Feliciano Montenegro y Colón. A mediados de 1848, a los 19 años de edad y mientras estudiaba derecho en la Universidad Central de Venezuela, desempeñó su primer cargo público como jefe de sección en la Secretaria de Relaciones Exteriores.

En 1854, ingresó a las logias masónicas caraqueñas Concordia y Esperanza, y Sociedad de María. En esta época cortejó a Luisa Teresa Giuseppi, nieta del general José Tadeo Monagas, presidente de la República por segunda vez y quien desaprobaba esos amores. En agosto de 1858, al poco tiempo de su regreso a Venezuela, Guzmán Blanco fue acusado de participar en un movimiento conspirativo contra el gobierno de Julián Castro llamado La Galipanada. Tras evadir a las autoridades, protestó por escrito ante las autoridades judiciales y la Convención Nacional reunida en Valencia, alegando que aunque había sido declarado inocente por los tribunales todavía se le quería desterrar. A pesar de esto, fue desterrado el 8 de enero de 1859.
Desafortunadamente, el 15 de marzo de 1859, la goleta inglesa en la que viajaba fue interceptada en La Vela de Coro por un buque de guerra del Gobierno central.

Debido al proceso de amnistía política implementado por Julián Castro, en vez de terminar en la cárcel, Guzmán Blanco fue enviado con la misión de establecer un diálogo con los jefes federalistas que conocía, en especial Falcón. La estrategia de Castro fue en vano, y las fuerzas revolucionarias no solo continuaron con las hostilidades, sino que cuando Falcón desembarcó en Palma Sola el 24 de julio de 1859, llevaba a su lado a Guzmán Blanco quien, como licenciado en derecho, fue designado auditor general del ejército.


Oposición al gobierno


Por varios años el gobierno tuvo que luchar contra fuertes levantamientos armados en distintas zonas del país y atender a las presiones sociales, muchas de las cuales se lograron controlar a través de acuerdos y negociaciones.Sin embargo, en otras ocasiones recurrió a la violencia y a la represión. Para este momento el país era dirigido por algunos militares, un grupo de propietarios agrícolas, un reducido grupo de comerciantes y algunos políticos e intelectuales liberales.Ninguno de estos sectores influyentes logró imponerse sobre el resto de la sociedad. Sólo las fuerzas militares representadas en el caudillismo, que por el consenso entre los caudillos locales reconocen la autoridad de Antonio Guzmán Blanco. Esta situación la va logrando poco a poco debido a sus tácticas políticas, ya que gobernó al país a través del caudillismo en tres períodos presidenciales no consecutivos, distribuidos en lo que se ha llamado, por el tiempo de duración, el Septenio (1870-1877), el Quinquenio (1879-1884) y el Bienio (1886-1888).


Guzmán Blanco enfrentó la oposición armada de sus antiguos aliados, los generales José Ignacio Pulido y León Colina, quienes criticaron las reformas constitucionales propuestas por el Presidente.La pacificación del país en 1877 permitió la elección del candidato guzmancista Francisco Linares Alcántara. Una vez elegido, se distanció de Guzmán y trató de hacer un gobierno autónomo, popular y apegado a las normas constitucionales, liberando a los presos políticos y permitiendo igualmente el regreso de los exiliados que Guzmán Blanco había desterrado. Asimismo, convocó a una Asamblea Constituyente que ordenó la demolición de las estatuas de Guzmán y eliminó los títulos que se le habían otorgado.

El Consejo Federal eligió a Guzmán Blanco para el período constitucional 1886-1888, conocido como el Bienio o Aclamación de Antonio Guzmán Blanco. Éste vuelve de Europa después de que le organizaron una "Aclamación Nacional". Este período no fue igual a los dos anteriores, ya que debió enfrentar una nueva generación de intelectuales y de jóvenes estudiantes, quienes organizaron una fuerte oposición a su gobierno hasta el punto de obligarlo a retirarse antes de concluir su mandato. Sin embargo, su influencia prosiguió, hasta el punto de proponer ante el Consejo Federal al Doctor Juan Pablo Rojas Paúl como presidente para el período constitucional 1888-1890.